el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 6 de abril de 2017

RESEÑAS POST-PARO

Bueno, ahora que se terminó el paro, retomo el “trabajo” de reseñar los libros que leí en estos últimos días.
Me compré Atajos con mucha expectativa: un libro de tapa dura, con 100 páginas, lleno de historias cortas de Martí, siempre es un golazo. Yo además tenía la esperanza de que en estas páginas estuvieran republicadas TODAS las historias que a tengo en otros dos recopilatorios de historias cortas de Martí (Monstruos Modernos y Terrorista), como para reemplazarlos con esta edición más cheta. Pero no. Atajos no es un integral. Es un libro para el cual (una vez más) se seleccionaron algunas historias cortas de Martí y quedaron afuera otras. Hay varias que ya tengo en Monstruos Modernos (pero no están TODAS las de ese libro), varias que ya tengo en Terrorista (pero tampoco están TODAS) y varias que nunca habían salido en libro. Conclusión: ahora tengo TRES libros de historias cortas de Martí, con mucho material repetido (sin contar que también tengo bocha de números de El Víbora en los que aparecen esas mismas historias). Un despropósito.
Hecha esa salvedad, Atajos tiene un material incuestionable, una selección repleta de gemas, de pequeñas obras maestras de este genio catalán que tuvo su período más glorioso en los ´80, pero estaba tan adelantado a su época que se sigue viendo moderno aún hoy. Sí, está Terrorista. Sí, está la adaptación de No Oyes Ladrar a los Perros (el relato de Juan Rulfo). Sí, está Baby Killer, la historieta más urticante, más incómoda que recuerdo acerca del tema del aborto. Sí, está la bizarra Sospecha Letal y la desesperante Repulsión. Y hay más.
Sobre el final hay 15 páginas (dos episodios breves) de España Negra, una obra más reciente de Martí, probablemente de la segunda mitad de los ´90, donde el dibujo se ve un poco más refinado, más cerca de Beto Hernández que de Chester Gould, pero se mantiene intacto el nivel de sordidez, mala leche y asquerosidades. Es una historia de corrupción, canibalismo, posesiones satánicas, milagros de santos bizarros y porongas inmensas, todo muy al límite. Eso no está ni en Monstruos Modernos ni en Terrorista y es brillante.
Si sos fan de Martí, si te copa ver cómo el paisaje urbano se vuelve pesadillesco, retorcido, oscuro, si te bancás ver el horror que espera agazapado en situaciones de la vida cotidiana, acá te esperan unas cuantas historias impactantes por lo zarpadas pero también por lo cercanas. Con su claroscuro sin concesiones y su estética retro-feísta, Martí no para nunca de bajar línea ni de perturbar al lector que se anime a entrar en su mundo. Por eso lo amamos.
El 05/06/15 tuvimos en el blog la reseña de la primera antología del sello Purple Comics. Ahora vamos con la segunda, editada en 2016.
Arrancamos con Franco Viglino, un dibujante prodigioso, que narra una breve historia de su personaje, JellyKid, en apenas 25 viñetas. Imposible desarrollar algo así como una trama en tan poco espacio, así que sólo se rescata el dibujo, que es excelente. La historia más extensa es la de Madhawk, 40 páginas a cargo de Mariano Sciamarella y Lea Caballero. Me gustó bastante el argumento (complejo, ambicioso, con buenos giros) pero no tanto el guión, el desarrollo escena a escena y cuadro a cuadro de ese argumento. El dibujo de Caballero está muy bien, más allá de algún error de anatomía.
De ahí en más, la antología ofrece un poco de todo. Leonel Palermo pretende narrar una epopeya de los dioses nórdicos en sólo cuatro páginas, y obviamente no lo consigue, a pesar de los muy atractivos dibujos de Pablo Ayala. Un poco mejor le va a Federico Dalman, con una aventura cláisca, con tintes de comedia, bastante lograda. Con algunas cositas para ajustar en la narrativa, me gustó bastante la de Schamber y Dall´o, autores a los que les veo bastante futuro. El mejor guión de la antología es, por afano, el de Guido Barsi, en la historia titulada El Cafecito. El dibujo de Mauro Sánchez no es malo, pero no se acopla nunca al tono de comedia picaresca que propone el guión. Y la última historia, escrita y dibujada por Gwydion, es la única realmente vergonzosa, la única en la que no se puede rescatar nada, ni en el guión ni en el dibujo. Ni siquiera una idea copada en la narrativa, que a priori tenía el atractivo de jugar con la letra de Los Libros de la Buena Memoria, el clásico de Luis Alberto Spinetta. Puede fallar.
Las ilustraciones de tapa, contratapa y ambas retiraciones están buenísimas y la calidad de la edición es realmente impecable. Ojalá la pandilla de Purple siga creciendo y afianzándose.
Y ya está, no tengo más libros leídos para reseñar. Nos encontramos este sábado y domingo en Córdoba con todos los que se acerquen a participar del festival Material, y con el resto nos leemos por acá la semana que viene. ¡Será hasta entonces!

1 comentario:

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

A mi pasó lo mismo con el libro de Martí Andres, pensé que tenía todas las historias cortas y no está ni cerca :(
Ojalá algún día alguien se anime a editar todo en un integral.