el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 27 de junio de 2011

27/ 06: DOS ESTACIONES


Este librito contiene dos historietas completas, apenas vinculadas por la temática, y lógicamente agrupadas por ser dos obras del guionista platense Federico Reggiani y el dibujante puntano Rodrigo Terranova.
Seguramente el rasgo más notorio de los guiones de Reggiani, dentro y fuera de este libro, es la originalidad. El platense siempre sorprende con el enfoque, con la forma en la que elige contar las historias, que en general no tienen nada que ver con las típicas, con las más visitadas por los géneros más transitados. Reggiani se baja del auto, saca la moto y se mete por los caminos difíciles, maneja cuesta arriba, al borde del acantilado, para llegar a donde los otros guionistas no llegaron porque no se les ocurrió que se podía transitar por ahí.
El primer relato, La Primavera, tiene un montón de saltos al vacío, todos bien resueltos por Reggiani. El registro es raro, es una especie de realismo mágico mezclado con comedia negra, con cierto grotesco. La historia gira en torno al velatorio de Raúl Alfonsín, pero se nutre sobre todo de la falta de memoria, de borrosos recuerdos de aquella campaña presidencial que llevó a Alfonsín al gobierno en 1983. Fue el momento en el que descubrió la política toda una generación (la de los que hoy tenemos cuarentaipocos, como Reggiani y yo) y a uno se le quedaron para siempre grabados esos nombres, esas fórmulas, esos slogans y esos cantitos. Pero a un montón de gente no, y Reggiani recopila de modo más irónico que didáctico un montón de datos sobre aquellos años de “primavera” alfonsinista. En el medio se cuelan cachos de letras del rock nacional de los ´80 y hasta una especie de homenaje a las historietas de Columba, otras dos argentineadas fuera de época.
La segunda historia, la más extensa, sigue un esquema un poco más tradicional de principio-desarrollo-fin, pero no por eso resulta trillada ni repetida. Esta vez la ambientación es Junio de 1978, aquel invierno que coincidió con el Mundial jugado en nuestro país, en plena dictadura militar. Acá la carga ideológica está más manifiesta (se ve que Reggiani tiene más claro por qué no le gustan los milicos que por qué no le gustan los radicales) y la comedia es mínima, más sutil y más perturbadora. El Gauchito del Mundial, que se le aparece al protagonista como una especie de Pepe Grillo más zarpado, provee el elemento fantástico, la cuota de irrealidad que despega a El Invierno de tantas otras historias de abusos y resistencias durante la dictadura. Los diálogos están más afilados, ya que Reggiani no los usa para enrarecer la atmósfera (como en la primera historia) sino para darle realismo a esta trama de corrupción, negociados, sexo y poder.
Lo más interesante del paquete es cómo, en una época en la que la mayoría de los historietistas argentinos se desesperan por generar productos exportables y son capaces de bailar en ropa interior con tal de publicar en Marvel, Vertigo, Aurea o Delcourt, Reggiani se propone crear material 100% argento, quintaescencialmente argento, al punto de no entenderse en otros países, como le pasaba al Negro Fontanarrosa con Inodoro Pereyra. Un riesgo más que asume el platense y que desde acá no podemos menos que aplaudir.
Y hablando de riesgos, la elección de Rodrigo Terranova para dibujar las historias también es jugada. El puntano está en su mejor momento y deja todo en cada página, de eso no hay dudas. Pero su estética es, me parece, demasiado freak para las historias que cuenta Reggiani. Es un estilo que enseguida remite a lo no real, a lo bizarro, a un relato con poca pretensión de verosimilitud. Funcionaba perfecto en La Fábrica, por ejemplo (la reseñamos el 29 de Octubre), donde Terranova dibujaba a tipos con cabezas de animales y contribuía enormemente al clima extraño (y fascinante) del guión de Alejandro Farías. Acá aporta extrañeza desde lo visual a una historia (La Primavera) que funcionaría mejor si todo lo extraño, si todo lo inquietante viniera desde los textos y el dibujo fuera más realista, más convencional. Por suerte, para cuando arranca El Invierno uno ya se acostumbró al estilo de Terranova y lo vive como más “normal”, por ende en la segunda historia hace menos ruido el ensamblaje entre un guión “realista” y un dibujo muy jugado al expresionismo. El puntano es un dibujante indudablemente sólido, con enormes virtudes tanto en el estilo gráfico como en la narrativa, y está buenísimo tener casi 80 páginas nuevas dibujadas por él. Pero no sé si era el dibujante ideal para estas historias.
Si todavía no sos fan de Federico Reggiani, este es un buen momento para descubrirlo. Dos Estaciones te ofrece dos historietas muy atractivas en las que te vas a encontrar con cualquier cosa menos lo que te imaginás, incluso si tenés mucho comic argentino leído. Y si tenés cuarentaipocos, preparate a flashear mal con La Primavera.

3 comentarios:

bender b. rodríguez dijo...

a mí me gustó mucho.

yo tengo veintipico, y por eso se me pierden muchas cosas en La Primavera, pero hay algo ahí que atrapa. quizás sea eso que decís, el hecho de sea 100% argento.

El Invierno me gustó más por ser más formal, por los diálogos y porque Terranova se luce un poco más (para mi gusto).

También destaco que es un lindo libro; una muy cuidada autoedición. me pareció barato (en el buen sentido) y eso no es un detalle menor, porque no dejan de ser dos historias. no te deja con sabor a poco.

si esto fuera la mesa redonda (se acuerdan?) le pondría un 9.

el_bru dijo...

Hay algunas cosas con las que no estoy de acuerdo:
-Primero en situar "La primavera" dentro del realismo mágico. No me parece que haya realismo mágico en esa historieta (no tiene ni una pizca de parecido con "100 años de soledad", por poner un ejemplo), aunque sí haya una especie de puesta en cuestión de lo real como concepto (o como efecto de la ficción).
-En sintonía con este desacuerdo, pienso que la atmósfera irrealizante o desrrealizadora que genera el estilo de Terranova cuando menos coopera con esa discusión de lo real que propone la historia.
-Por otro lado, me parece que el recorrido por la historia política en "La primavera" es un poco más extenso que sólo el alfonsinismo (y eso no es un dato menor, siendo que en la historieta el problema, creo, es la memoria de la política argentina), porque también aparecen Menem (tóquense un huevo) y la Alianza. Aparecen más o menos, eso es otra cuestión (igualmente yo creo que después de la etapa en la que el relato pasa por el menemismo todo lo demás no va a significar demasiado). Y el camino es hacia la nada, hacia la desintegración de la memoria.
Bueno, creo que nada más. Ah, y que a mí me gustó más "La primavera".

Federicor dijo...

¡Muchas gracias por los elogios, Andrés! (y también Bender y el_bru). Me pongo colorado.
Y los comparto con Rodrigo: si no pusimos en el libro "guión" y "dibujo" fue porque, aunque no metí demasiada mano en el dibujo, Rodrígo si metió mucha mano en el guión, así que es realmente un libro a dos manos...

Abrazo